Revolución mediática terrorista

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Los atentados de Bruselas reivindicados por el ‘Daesh’ entrañan una mayor complejidad conceptual que las clásicas actividades terroristas islámicas de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. No en vano, asistimos a un fenómeno sin parangón en la historia del terrorismo, no tanto respecto a ejecución de sus actividades asesinas, como a la proyección de las mismas.

Si por algo se está desmarcando el ‘Daesh’ respecto a sus infames predecesores y grupos coetáneos, es por la asombrosa versatilidad que demuestran en el uso de las nuevas tecnologías y el alcance de su mensaje. En este sentido, es necesario asumir que más allá de los campos de batalla y el blindaje contra sus células, se está librando otro combate más que cruento en la esfera de la propaganda y la información.

Por primera vez, nos enfrentamos a una maquinaria mediática terrorista perfectamente engrasada y compuesta por verdaderos profesionales capaces de sacarle partido a las inmensas posibilidades de una sociedad hilvanada con unas TIC potentísimas y de bajo coste. Cuando más permeables somos a los nuevos e inmediatos canales digitales, más eficaz resulta el calado de su discurso.

De hecho, Al Qaeda, Al Shabab o Boko Haram están empezando a copiar el mismo modelo.

La comunicación, un emirato más

Como botón de muestra de la importancia que el propio ‘Daesh’ confiere a su actividad mediática, basta con observar la propia jerarquía del grupo terrorista. Por lo que sabemos (la realidad del ‘Daesh’ es voluble), bajo el califa (al Baghdadi), gobiernan dos vicecalifas en Siria e Irak. El siguiente peldaño lo componen emires, que a modo de ministros, se encargan de las finanzas, los asuntos militares, sanidad, etc. En ese estadio, los servicios de inteligencia occidentales consideran que el mismo director del centro de comunicaciones Al Hayat (posiblemente, el portavoz al Adsnani) disfruta del mismo trato de emir. Más aún, los cámaras, montadores, tituladores, informáticos del ‘Daesh’, llegan a cobrar hasta tres o cuatro veces más que un soldado raso.

Los tres pilares de la comunicación

No es de extrañar, pues, que la estrategia del IS en comunicación esté pulida y sea asombrosamente variada.

Por un lado, la evidente y bestial propaganda del terror, que se basa en una segmentación espectacular del mensaje: por país, edad, género… En nuestra sociedad somos grandes consumidores de sus vídeos brutales, sobre todo ejecuciones Y el destrozo de piezas arqueológicas (de las que sólo se destruye un 5%, el resto se vende en el mercado negro). Pero su catálogo crece y se extiende por el papel (distribuyen una revista en PDF llamada ‘Dabiq’ de impecable factura), redes sociales, centro de noticias, aplicaciones para móviles o incluso videojuegos. Algunos analistas estiman en más de 10.000 los contenidos ya generados por el IS.

Dentro de esa estrategia la actualidad del propio ‘Daesh’ adquiere un papel vital, tal y como se pudo ver tras los atentados de París. La maquinaria mediática terrorista se encargó de elevar a los altares a los asesinos de la masacre. Así, hay que esperar, pues, que Al Hayat tenga preparada ya una batería mediática en honor a los suicidas de Bruselas.

Más allá, de la propia propaganda, la captación es otro de los objetivos del ‘Daesh’ a través de las TIC. Por ejemplo, las redes sociales se han demostrado como uno de los medios más activos en este sentido. Según mi propia experiencia (recogida en el libro ‘#YIHAD. Cómo el Estado Islámico ha conquistado internet y los medios de comunicación’, de la editorial UOC), actúan principalmente dos tipos de usuarios. Los ‘anunciantes’, que se encargan de reproducir las bondades del ‘Daesh’; y los ‘rastreadores’, perfiles mucho más sutiles que buscan potenciales candidatos según sus afinidades. La distinción de voluntarios por género llama mucho la atención, siendo para ellas terroristas atléticos y atractivos los que toman el contacto.

Por último, el ‘Daesh’ se preocupa de utilizar las nuevas tecnologías con afán recaudatorio. No es en absoluto difícil encontrar en la Deep Web (internet profunda) multitud de cuentas corrientes de bitcoins para financiar al IS. Los expertos creen que todavía está vía es residual en comparación al mercado negro de energías y piezas arqueológicas, pero sin duda es una nueva muestra de la versatilidad de los terroristas.

Nuestro reto

Independientemente del porvenir del ‘Daesh’, debemos ser conscientes de la revolución mediática terrorista que estamos viviendo e intentando asumir, en apenas año y medio desde la proclamación del califato. Se trata de todo un reto para nuestras sociedades democráticas, quienes corremos el peligro de ser, involuntariamente, los primeros difusores de la propaganda yihadista.

El ‘Daesh’ caerá, de hecho está en decadencia a pesar de todo, pero debemos prepararnos para afrontar la amenaza de los terroristas del mañana que disponen ya de un referente.

Articulo publicado en El Mundo.

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